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Porque sobre lo ideal, se ha escrito demasiado.

Soberbios, followers & cia

martes, 17 de marzo de 2015

Hasta siempre "Reinas de la Maldad"

Llevo mucho tiempo pensando en cómo despedirme.

No sé, la verdad. Este blog me ha dado tanto, que puede que no merezca una despedida. Pero yo he crecido, los que me leéis también, y ni a vosotros os interesa mi vida, ni a mi me interesa contarla.

No estoy diciendo que esto sea un "adiós" definitivo, porque para que nos vamos a engañar, sigo escribiendo, mucho, y hay cosas que acabaré compartiendo. Nunca tuve constancia, y cada vez he tenido menos ganas de sentarme y ponerme a vomitar sentimientos o meras frases absurdas que se me pasan por la cabeza.

Creo que estoy cerrando una etapa que hacía tiempo que debería haberse cerrado, porque ya no me gusta sentarme a teclear como una loca, casi obligada a actualizar semanalmente. No. Ahora prefiero sentarme, tranquilamente delante de un papel y dibujar palabras, que nada tiene que ver con aporrear un teclado.

Tendría que agradecer mucho a este espacio web, sobretodo a muchas de las personas que estáis al otro lado de la pantalla. Pero seamos francos, esto ya no es lo que era. Para mi es complicado escribir sabiendo que los ojos de alguien van a leer estas líneas, y mucho más complicado es saber que me expongo a ser juzgada, no solo por lo que escribo, sino por lo que dejo de escribir.

He acabado siendo esclava de mis palabras, y a mi no me domina ni Dios, con todos mis respetos.

No me quiero alargar mucho más, esto es como todo, basta que me esté despidiendo para que no me apetezca nada irme. Pero tened en cuenta, que si vuelvo, será porque realmente quiero compartir cosas, no porque me sienta obligada.

Gracias por estos años, por dejaros los ojos. Por entenderme con el corazón dejando la razón aparcada, por criticarme y construirme, Y por muchas otras cosas. 

Solo quiero dejaros mi primer intento de post de despedida, que como veis, al final ha tomado otro camino y otras formas.

Siempre vuestra, nunca suya.

"He dejado de tener la necesidad de salir corriendo de aquí, ahora disfruto de la lluvia, del otoño y de Valladolid, que aunque sea una ciudad pequeña, fría y angosta, ni es tan triste como pensaba ni ha vuelto a hacerme daño otra vez. He abandonado la poesía melancólica de Sabina en forma de canción, ya no necesito que nadie me ayude a desgarrarme el alma, o un detonante para volver a quebrar la voz al tararear un verso de No puedo enamorarme de ti. 

Ya no me gusta escribir en arial, y puedo volver a releer lo que escribo (cosa que me da miedo, porque no se si esto llegará a publicarse). Gracias por continuar recargando este blog de vez en cuando, la verdad, es que aún no sé muy bien qué estás haciendo por aquí, si ya no escribo ni como antes, ni como nunca, no lo hago y ya está. Madurar ha hecho que valore más mi privacidad emocional, cuando me desahogo, en vez de "publicar" clico en "guardar". No tengo ni la necesidad ni las ganas de compartir mi vida, qué tal me va, cuanto me quieren o me dejan de querer. 

El problema es que ya no me odio, y que la verdad, no me importa que otros me odien por mi. Apareció de la nada, justo en el momento en el que dejé de buscarlo, cuando más claro tenía que ya no o quería y que ahora iba a disfrutar. Llega, dispuesto a revolucionar tu vida, como si fuera un huracán. Dejas de lado tus principios, que siempre habían sido tuyos porque te habían costado más de lo que valían, y le da vuelta a tu vida. Con unos ojos azules que taladran tus retinas y de los que mi intuición decidió no fiarse, y mira por donde...

Ya no soy la que era.

Esto ya no es lo que es, pero es, que no es poco."

lunes, 13 de octubre de 2014

Querido, amable, anormal y completo conocido:

Querido, amable, anormal y completo conocido:

Probablemente jamás leas éstas líneas, y de leerlas ni te imaginarás que detrás de ellas, mientras tecleo cada una de las siguientes letras, tengo una imagen fija de tu cara en mi cabeza. Y en el peor de los casos, si las lees y te das cuenta de que no puede ser para otro que no sea para ti, harás como siempre, como si nada ha pasado.

Podría comenzar engañándome, y tratando de engañarte... pero lo primero es complicado, y lo segundo, no tiene ni pies ni cabeza. ¿Fue bonito mientras duró? Pues idealizando y exagerando como exagero e idealizo las cosas... fue, que no es poco. 

Debería darte las gracias por alguna que otra carcajada que no sabes que me provocaste. También por hacerme volver a los quince a ratitos, por dejar de odiar un domingo al año... Gracias a ti, he aprendido a esperar, entrené mi paciencia y también he conseguido mantener mi mal humor a raya. Has hecho que se me pusiera una sonrisa de idiota en la cara, al leerte, y también que lanzara el móvil contra la pared más de una vez. 

He tenido que ser camaleónica, desarrollar mi faceta de actriz y sonreír cuando tenía ganas de levantar una ceja y poner cara de asco. He aprendido a mirar a los ojos, a mentir a los ojos, a morderme la lengua y no tragarme el veneno. Mi psicópata interior ha crecido un poquito también, y como paparazzi no tengo precio. Me ha costado disimular mis malas intenciones durante tantísimo tiempo.

"No me voy a enamorar, no me voy a enamorar, no me voy a enamorar" Dulce excepción hubieras sido... Sobró aspereza, tenías gacho, pero faltaba calor y color, mucho negro para tan poco blanco. Ni querías querer, ni que te quisieran, que más o menos era lo que quería yo... creo. Si soy sincera, ahora que no me lees, cualquier escusa era buena para hablar de ti, y para hablar contigo. 

Debo reconocer que me has marcado, he hecho cosas que nunca pensé que haría. Has abierto puertas que tenía cerradas a cal y canto. Y que te guardo cariño, y que hay alguna otra cuenta por saldar, que ahora no pero... tiempo al tiempo. 
¿Quién te dice que detrás de un nunca jamás no se encuentra algo maravilloso y que merecía la pena probar?
Mal momento para aprender una gran lección, sobretodo si tenemos en cuenta que he vivido rodeada de ni de coña's, ni en tus mejores sueños o ni borracha los últimos tiempos. Me encantó, fue maravilloso, pero se hizo tarde. "Nunca digas nunca", no lo digo y menos hablando de ti, que tienes un yo qué sé, un qué sé yo... que me encanta.

Bueno Marina, ya estás empezando a agradecer de más y a rabiar de menos. Te aseguro que no estoy molesta, y tampoco celosa. Pero llevo mal eso de las sorpresas, no sé si lo sabías. 

Y blá, blá, blá. 

No tengo mucho más que decir, aquí donde te ves, me has dado para un post. Eso no lo consigue cualquiera. Lo mismo a estás alturas te preguntas por el "anormal" del título, no creo que tenga que explicarte que normal, normal... tampoco eres. Quizá sea ese tu as en la manga, aprovéchalo. 

Que te vaya bonito, pero que nos volvamos a ver. 

Atentamente,

Marina Viloria.



lunes, 25 de agosto de 2014

Con lo que fui

"Con lo que yo he sido". 
Últimamente tengo que oír esa frase retumbar dentro de mi cabeza mucho más de lo que me gustaría. 

Pensaba que nunca, nadie, iba a conseguir que yo diera mi brazo a torcer sin yo quererlo. También creía que siempre iba a estar un paso por delante de todos, que nadie conseguiría engañarme y mucho menos imaginé que alguien iba a provocar estas ganas de auto-inmolarme (emocionalmente). Me van los retos, de siempre, no es nada nuevo (y como ya sabéis ), estoy acostumbrada a tener lo que quiero. 

Me he cansado de esperar, de insistir y de esforzarme por entender, o por aprender a entender(le). He entrenado mi paciencia, cosa que no sabía que tenía; pero de tanto tensar, mi cuerda se ha roto. Es lo que tenemos las de la vieja escuela, que estamos pasadas, y en ocasiones, como tú dices, rancias. Tampoco me gustaba esperar pero he tenido que hacerlo, muchas veces al día. Y aquí me tenéis desesperadita, hubiera preferido que nunca, pero llegó tarde. 

Que sí, que una cosa es que me mole la adrenalina y otra cosa, es que ahora vaya convertirme en una Anastasia Steel, y me vaya a gustar que me den hostias, a diestro y siniestro. Mira, déjalo que esto no es lo mío. Por eso he decidido parar, frenar en seco, bajarme aquí y tirar para otro lado. 

He de admitir que esta vez no gané, que no me salí con la mía y que no aguante como una jabata, pero ya escuece. Y otra vez Ramón dándome lecciones "es verdad nunca me dio esperanzas, pero tampoco me las quitó". Efectivamente, no podría estar más de acuerdo, sin mencionar que yo soy muy dada a montarme películas, para bien y para mal... y  necesito realidad, en cantidades industriales.

Nadie va a convencerme de que tomo (o no) la decisión correcta, y tampoco voy a creer que lo estoy haciendo bien. Esta vez, no creo que vaya a perderme nada, como mucho me voy a perder más, si es que no estoy ya lo suficientemente perdida, que yo creo que ya vale, que un poquito más y no me encuentro ni yo. Al grano nena, que te estás liando, (¿yo? me extraña).

No quiero saber nada, el tiempo dirá lo que tenga que decir. Ni quiero sus canciones, ni su risa desembocando en la mía. Ni palabras bonitas, ni desplantes, ni uñas en la espalda, dientes en el cuello... ni su olor. 


miércoles, 23 de julio de 2014

INTOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

No siempre se consigue lo que se quiere, y os lo digo yo que siempre acabé teniendo todo lo que quería, material o emocionalmente hablando.

Intolerancia a la frustración, eso es lo que tengo. Esto hace que no tenga una capacidad de recuperación emocional tan potente y rápida como quisiera. Me cuesta pararme a analizar la situación cuando alguien desbarata mis planes para buscar nuevas alternativas, digamos que las emociones me juegan una mala pasada, y se apoderan de mi parte consciente y racional. 

Siempre he considerado el dolor como algo innecesario y horrible, perfectamente evitable, pero una vez más estaba equivocada. Es necesario pasarlo mal y sufrir un poquito para aprender a valorar correctamente las cosas que tiene la vida. Que un anochecer significa que a las horas, volverá a salir el sol, y que si este no hubiera salido una vez más jamás volvería a anochecer. 

También creo que tiene que ver con mi falta de paciencia. Nunca me ha gustado esperar, y me gustan las cosas inmediatas y bien hechas. La verdad, es que estoy entrenando mi paciencia últimamente, sobre todo en terreno emocional, porque me he dado cuenta de que esto de ir siempre un paso por delante, hace que de haber alguna piedra en el camino, la primera que caiga, y se de la hostia más dolorosa sea yo. Estoy aprendiendo a ir sobre seguro, a frenar mis impulsos y a dejarme llevar menos de lo que solía hacerlo. Y si soy sincera, ni es tan divertido, ni produce la misma adrenalina, pero a largo plazo es lo más factible.

Puede que la idealidad con la que pienso en el futuro ha hecho que sea aún mayo esta intolerancia a la frustración. Soy la primera que dice que las posibilidades de que algo pase son inversamente proporcionales a las ganas que tengas de que pase. Sí, soy de esas que dice que no deseando que sea que sí "para llevarme la sorpresa" si es así, y sino para ir preparada para una negativa, aunque para que nos vamos a engañar, nunca voy preparada.

Dice wikipedia sobre esto: "Las personas con baja tolerancia a la frustración, al tener una sensibilidad excesiva hacia todo aquello que sea desagradable, no toleran contratiempos, molestias o demoras en la satisfacción de sus deseos y no soportan ningún sentimiento o circunstancia desagradable. Frecuentemente albergan sentimientos de ansiedad, tristeza, agitación, resentimiento, humillación y enfado. Se victimizan y culpan a agentes externos de lo que les pasa."

Y sí, puede que sea una definición bastante exacta sobre mi, pero aún no sale mi foto al lado. Aunque la verdad es que si que sé solucionar problemas, a mi manera. Que no será la más correcta, y tampoco os la voy a contar porque a mi me funciona y no es cuestión de que me la explotéis y deje de servirme, ya lo siento por aquellos que esperaban que les contara lo que hace esta cabecita para acabar consiguiendo lo que desea.

Pero soy así, no creo que sea tan rara, me gustan las cosas rápidas y bien hechas, y estrenar pijama, también me gusta un montón. 

lunes, 14 de julio de 2014

Melón, sandía y piña.

Odio que me tomen por tonta. No sé, es algo que siempre he odiado, porque peco de muchas cosas menos de estupidez. 

Odio cuando no me contestan. No tengo paciencia, nunca la he tenido, y desgraciadamente me temo que nunca la tendré. Tampoco me sirve que me vendan excusas. El haber sido durante tanto tiempo la reina de la mentira, hace que no me fíe ni de mi sombra, y hago bien. 

Odio los domingos, sobretodo los de otoño que son los que más pican cuando no tienes con quién compartirlos. Y no es que quiera estar sola, o que no lo quiera estar... No trato de buscarle un razonamiento a mi soltería simplemente creo que a estas alturas de la película, tengo que aprender a aguantarme yo misma un miércoles para después dejar a alguien que me aguante un domingo.

Ah, y que se me olvide justificar un texto también me da mucho por el culo.

Siempre he detestado que me llamen continuamente por mi nombre "Marina, escucha... Ya Marina pero... Joder Marina..." el pensar en mi tantas veces seguidas hace que tenga ganas de morder, y sin ningún tipo de connotación sexual, más bien animal, instinto asesino más que de supervivencia.

Odio cuando evitan responder a mis preguntas, y sobretodo cuando mi subconsciente hace que de más información de la estrictamente necesaria. Verborrea lo llaman, lengua inquieta y cerebro sin filtros lo llamo yo. Odio a las personas que hablan demasiado, pero odio aún más a aquellas que hablan demasiado poco. Como las expectativas, que nunca se cumplen porque siempre las tengo muy altas.

Odio a los pelirrojos. Bueno no es que les odie, es que siempre me han dado mal rollo, no puedo evitarlo, lo siento en el alma. Y no me fió ni un pelo de la gente con ojos claros, ni de aquella que no es capaz de aguantar la mirada, o la aguanta demasiado, llegándome a intimidar. No me gusta ni el techno, ni ningún tipo de chunda-chunda en general (exceptuando alguna que otra noche a horas intempestivas de la madrugada de la que apenas guardo o guardaré recuerdos...)

Odio la lluvia cuando me pilla por la calle, el viento y los coches amarillos. Los estampados de cuadros, los jeans negros y los zapatos blancos. Detesto llevar el pelo recogido, el color verde y a los asesores de imagen. No aguanto a Pink ni a LP por alguna extraña razón y desde hace algunos meses. 

Odio las parejas que van cogidas de la mano. Si mi ex pudiera dar fe de ello, sabríais que no es porque no tenga con quién sino que siempre me ha dado la risa.  

Pero si hay algo que odio, son las ganas que tengo de besar a ese gilipollas. De que me haga reír hasta que me duela la tripa y de insultarle. De ponerme roja y volverme frágil y tímida, antes de que se me olvide mi nombre y solo sepa pronunciar el suyo. De que me haga sentir estúpida, y de escuchar su voz, aunque como siempre, de eso no voy a cansarme. Odio querer levantar una ceja porque siempre consigue sorprenderme. Odio estar pendiente de una última hora de conexión. Odio estar enganchada a algo que no puedo conseguir. Odio cuando le baila el reloj en la muñeca, y ahora que lo pienso, odio recordar su risa. 

Lo odio. Y odiarlo me hace desearlo a un más. Porque también odio que me lo pongan fácil, pero una cosa es una cosa, y seis media docena.

Odio no entenderme, y el melón, la sandía y la piña. Me dan mucho asco y eso es otra cosa que no puedo evitar.


viernes, 11 de julio de 2014

Accidente mortal.

Accidente mortal.

Eso nos pasa por ir sin frenos, sin frenos y en contra de la dirección que algún pelele con traje y corbata decidió establecer algún día (probablemente un domingo, que es cuando uno se pone establecer cosas). Como auténticos kamikazes. 

Mira que nos avisan. ¿Qué no? ¿Y entonces qué lleva haciendo Alex Hubago durante toda su carrera musical? Si no nos enteramos, es porque no nos queremos enterar. 

Qué bonito queda eso que he leído de "yo mido el tiempo en besos, no en minutos". Enhorabuena, ya se te acabará y vendrás llorando, suplicando consuelo y algún insulto gratuito hacia aquel que ahora te da la vida. Porque hasta el más recto de los caminos acaba torciéndose, aunque sea milimétricamente, pero querida, cualquier mínima desviación, se nota, y hace que acabes en la cuneta.


miércoles, 23 de abril de 2014

Escusas baratas

A la piel le va el azar, pero el corazón necesita algo más duro, como mínimo planes para el futuro. 

La piel no entiende de celos, de sentimientos, ni de mentiras. Solo de ganas; de calor y de ganas, mejor dicho. Es hacer las cosas de manera irracional, buscando el placer por el placer, de manera inminente, sin pensar en el futuro y mucho menos en las consecuencias. Está bien dejarse llevar, actuar de manera impulsiva y disfrutar del aquí y ahora. Cuanto antes aprendas a disfrutar esos momentos antes te darás cuenta de la importancia de todo lo demás. Dejarse llevar implica no rendirle cuentas a nadie, sino llegar y rendirte tú. Ni fuerza de voluntad ni hostias, sucumbir a cualquier pecado, capital o no. Es disfrutarse, como una inyección de adrenalina, sin analizar ni pensar. Hacer y dejarse hacer. Disfrutar y dejarse disfrutar. Cuatro paredes, una cama, dos cuerpos.
Que qué va a pasar después... Ni lo sabes, ni te lo planteas, ni te importa. No hay ni planes, ni esperanzas después de un cigarrillo. Todo fluye, nada se estanca y tú, que sigues con esas ganas.



Pero llega un momento en el que ya no vale solo con disfrutarse, con dejarse la piel en dejarse llevar. No. Llega el momento en el que necesitas algo más, y en ese preciso momento, estás perdida. Se acabó. Y te quedas esperando desde el momento en el que desaparece, vas contando los besos que te debe y esperas a que algún día de los de. Se resume en esperar, esperar desesperándose. Y si de algo sé es que esperar no ayuda, retrasa y duele.

Por eso yo ahora me conformo con tenerle de excusa, una excusa muy grande para comerte mejor. 

miércoles, 12 de marzo de 2014

Coffee time.

Un café el lunes.
Quedar a comer, el martes.
Los miércoles, una cañita a media tarde.
Jueves de cine.
Viernes de cena.
Una copa los sábados.
Pasarse los domingos debajo de una manta en el sofá.



domingo, 16 de febrero de 2014

Valiente cabrón.

Llevo muchos días intentando escribir algo y que ese algo esa digno de ser publicado, pero he escrito cosas que me dejarían demasiado vulnerable ante vosotras, y no quiero ni imaginar si lo leyera o leyese algún que otro él. Pero bueno, allá vamos.

lunes, 20 de enero de 2014

Rain.


Hoy me he puesto ñoña. Puede que sea esta fría tarde de invierno, que sin duda me apetecería no pasarla sola, o tal vez la música de los 90 que suena a todo volumen entre estas cuatro paredes. El caso es que me he puesto a pensar en ese beso bajo la lluvia, un beso que se me quedó tatuado en la memoria y me viene a la mente cada dos por tres. Ese beso me sirve de inspiración, cuando mis manos resbalan durante horas por este teclado sin formar frases coherentes o que merezca la pena publicar.

domingo, 12 de enero de 2014

Un complejo por cada par de zapatos.

"¡Buenos días princesa! He soñado toda la noche contigo. Íbamos al cine y tu llevabas aquel vestido rosa que me gusta tanto. Solo pienso en ti princesa, pienso siempre en ti, y ahora..." 

Que no, que yo no me creo estas cosas. Es cierto que con un "princesa" o un "pequeña" mis defensas bajan, y me quedo con cara de estúpida. Pero que no, que a mi no me engañas, ni tu ni nadie. No he vivido tanto como para decir que ningún hombre va a volver a hacerme daño, pero yo estas chuminadas no me las vuelvo a creer. 
Está muy bien ver películas en las que tras el peor desastre de la historia y la ruptura más dura jamás contada, ella va a marcharse del país y justo cuando el avión está a punto de despegar, llega él y la dice que la quiere y que todo lo que ha pasado le da igual. Eso, solo pasa en las películas, y si resulta que mi vida es una, he de decir que no sé quién coño habrá escrito esta mierda de guión, pero que le despidan ya.

lunes, 6 de enero de 2014

#ReinasDeLaMaldad Delia

En este primer post del año, os presento a Delia de Mon Coin de Mode. La verdad es que a parte del tener un blog maravilloso, del que hablaré ahora, es una suerte haber tratado con ella porque es un encanto de persona. 
¿Qué podemos encontrar en Mon Coin de Mode? Moda y estilo, y con un gusto extraordinario. Delia, tiene una sensibilidad especial al hablar de moda y tendencias. Realmente en cuanto a blogs de moda, aunque no es uno de los míticos y de los más conocidos (bueno, tiempo al tiempo) es uno de los mejores que he leído. Además es en el primer blog en el que colaboro, así que eso le hace aún más especial. Como ya sabéis, hace mucho que no actualizo mi blog de moda, pero en su blog he escrito sobre ello, podéis leerlo aquí .

martes, 24 de diciembre de 2013

Noches y buenas.

"...Con lo que ella ha sido, y ahí la tienes en un rincón. Eso la pasa por esperar amaneceres deslumbrantes, al lado de príncipes despreciables que venderían su alma por otra copa de ron. Fue sirena en mil y un bares, pero lo único que la importaba era que aun metiéndose en la cama con cientos de piratas, despertaba siempre sola, con una resaca de vértigo y la vergüenza entre las sábanas. Fue musa de más de un poeta, que hubiera dado la vida por colarse entre sus piernas. Todas las noches eran buenas, acababa bailando en la barra de cualquier bar, borracha y contenta de ser quien era. Ellas querían ser como ella, ellos querían hacerla suya. Fue inspiración, envidia, tentación. Fue el sinónimo más exacto de perfección. La suerte no la sonreía, era ella quién sonreía a la suerte.

Fue envidiada y deseada, lo tuvo todo pero quiso más..."


Reinas de la Maldad, lo primero deciros que volví a escribir sobre moda, esta vez en el blog Mon Coin de Mode donde he sido tratada casi como una reina. Os invito a que leáis, sigáis y comentéis este blog que tanto me gusta. Y en segundo lugar ¡Feliz Navidad!. Espero poder hacer un post de recopilación de este año, y que lo disfrutéis. 

Siempre vuestra, nunca suya.

domingo, 15 de diciembre de 2013

HE.

Digamos que a día de hoy son nuestro talón de Aquiles. Además, ellos lo saben, y no tienen suficiente con saberlo, sino que se aprovechan de que nosotras perdemos los papeles y nos comportamos como autenticas lobas cuando están cerca. Nos acobardan. Tienen una habilidad innata para hacernos sentir muy pequeñitas, aunque somos muy grandes. Siempre acaban destruyéndonos o haciendo que perdamos la cabeza, el norte el sur y todos los puntos cardinales, pero ellos son los únicos que pueden reconstruirte, los únicos que hacen que recuperemos el sentido.
No nos conviene caer en sus garras a la primera de cambio, pero nos encanta sentirnos deseadas, poderosas y sobretodo, sentirnos suyas, sentir que ellos son nuestros. Son capaces de hacernos reír, y de sacar las uñas si vemos que "hacen reír a otras". 

domingo, 1 de diciembre de 2013

Un par de ellos más.

Te iba a pedir que me dieras dos minutos, pero conociéndome como me conozco se me atropellarían las palabras entre sí y acabaría dejándome un montón de cosas en el tintero. Voy a dedicarte unas líneas, a ti, siéntete afortunado que estas manos no escriben a cualquiera. A ti, que puede que ni siquiera te haya conocido, a ti, que si te conozco, no sé que eres tú. 

Te estoy esperando. Estoy esperando que compartamos los domingos, que pongamos una peli y que intercambiemos besos en el sofá. Que me hagas cosquillas hasta que me duela la tripa y me acaricies el pelo, ponerte morritos, incluso pegarte un par de gritos pidiéndote que pares ya. Estoy esperando que dibujes con tu dedo en mi espalda, y adivinar qué quieren decir tus caricias. Pasear de la mano, todo muy empalagoso, porque a día de hoy es lo que me apetece, las cosas pastelosas y edulcoradas. Que me beses sin dejar que pare de sonreír y que me cantes al oído cualquier canción a la que le hayamos otorgado la categoría de nuestra.

También estoy deseando conocer tus manías y tus vicios. Enfadarme, porque tú, como todos los hombres quieras pasar unas horas con tu querida consola, con tus colegas, o con tu querido equipo de fútbol. Me apetece un montón que me retes, a lo que sea, a dejar de fumar, a dejar de salir, o a empezar a tocar el ukelele. Me apetece sentir eso que hace mucho que no siento, ganas de morder a alguien, ganas de jugarme la vida, y ganas de quitarte hasta la piel.

Te iba a pedir que me dieras dos minutos, pero conociéndome como me conozco, se me haría muy difícil dejar que te marcharas una vez hubieran pasado. Así que mejor te doy un par de ellos más para que te presentes, y a partir de ahí, solo te pediré el resto de nuestras vidas.

lunes, 25 de noviembre de 2013

#LasReinasDeLaMaldad Olga.

Hoy, os presento a Olga, su blog, Sonríe, es lo más serio
Sobre ella:
¿Quién mejor que ella misma para decirnos quién es?
"Proyecto de cirujana. ¿Sobre mi? 221223 pelos, 152 pecas y algún que otro lunar. Aposté y perdí mi vergüenza en una apuesta. Escribir es más que una acción, es un modo de vida. FanFantal y apasionada por Fangoria. No estoy seria, soy seria. Con el alma tatuada, y si, es su nombre, claro."
Sobre su blog:
Su blog diría que es como otra versión del mío, (en el buen sentido de la expresión). Olga y yo, nos parecemos tanto que leer sus palabras es casi como si estuviera leyéndome a mi misma. El contenido del blog, es similar al mío, pero con mucha más sensibilidad (y menos palabras mal sonantes). Es un blog que debéis visitar si os gusta este porque es la versión mejorada del mío.
Destacaría su entrada "180513 lágrimas", es un post con el que lloré desde la tercera frase. ¿Por qué? porque es algo escrito desde el mismo corazón, es dolor en forma de tristeza desconsolada pero contenida. Realmente, es una entrada que me emocionó desde la primera hasta la última coma y recomiendo que leáis.
Su relación con El Rincón de la Soberbia:
Sé que Olga me seguía en twitter desde hacía algún tiempo, pero como soy así de arisca (y porque no me doy cuenta de seguir a la gente, realmente ese fue mi fallo) no la seguía, y ese fue un terrible error.
Cuando la pregunté que desde cuándo y por qué leía mi blog esto fue lo que me contestó:
"Leo tu blog desde hará como año y medio, y lo leo porque me identifico muchísimo contigo, comparto tu afición por la moda y sobre todo porque me encanta leer y escribir."
Lo que me llamó la atención:
He de reconocer que cuando Olga mostró interés por colaborar en esta nueva sección, y me pasé por su blog no tuve más remedio que arrodillarme ante ella. Posee una sensibilidad que nunca había visto y su manera de escribir, me recordó demasiado a la mía. Llevamos en contacto alrededor de un mes, trabajando sobre la entrada y a pesar de mi falta de constancia, y mi memoria de pez, no ha dejado de trabajar por su cuenta. Destacaría de ella, la perseverancia, el gusto por el trabajo bien hecho y su facilidad para emocionar. Desde mi espacio, os invito a conocerla y a descubrir todas esas cualidades de las que os he hablado.
Su espacio:
Propuse a Olga hablar sobre el frío, el invierno, esa época del año que como sabéis tanto odio (aunque los más asiduos al blog la adoréis porque mis publicaciones son más numerosas) y esta maravilla, es lo que ella decidió escribir:

Invierno, por Olga Vallejo.

"Esta mañana he abierto la ventana y ahí estaba, el Señor Invierno recién llegado a la ciudad.
Como cada año, venía a invitarme a pasear. El señor Invierno es frío, alto y delgado, aunque muchos piensen que es desagradable y antipático, es bastante reservado y callado. Pero una vez te has acostumbrado, no es nada desagradable sentarse junto a él y observar como llueve fuera.
Parece que por fin llega el frío, y con él, los días cortos, las noches largas y las tardes enteras con un buen libro, café y manta.
Con el Señor Invierno llegan los domingos encerrada en casa, con mil cosas por hacer pero ninguna hecha. Llegan las seis y media de la tarde y es de noche, llegan las siete de la mañana y cuesta salir mucho de la cama, y no solo por la hora, si no por el frío, llegan las peleas por la manta, los guantes que no te dejan escribir bien y los abrigos que prácticamente no te dejan moverte. Pero también llega esa época tan mágica del año, en la que las ciudades se visten de blanco, las gotas se transforman en diminutos y perfectos copos de nieve y sobre todo llega la mejor sensación del mundo, tomar té bien caliente y notar como el calor te invade por dentro.
El Señor Invierno se queja de las comparaciones, se queja porque no le gusta a nadie, todos le preguntan por la primavera, su querida hermana Primavera, esa a la que todos adoran, con sus flores, el sol y los arboles vestidos de nuevo.  Solo hacen que preguntarle cuando va a llegar, cuando se irá él y dejará que todos disfruten del calor. Pero también se queja de que cuando el verano ha llegado y todo el mundo tiene lo que quiere, con el calor, la playa y los helados, quieren que vuelva el frío, y que el otoño, su hermano más cercano, aparezca rápido, porque es un momento de enamorados y bla bla bla…
Yo le dejo que proteste, porque no tiene con quien hablar.
Y seguimos paseando hasta casa, donde preparo té para dos, aunque sé que no se lo va a tomar, el Señor Invierno no se quita el abrigo, es muy friolero, y se queda callado junto a la estufa mientras ve la nieve caer al otro lado de la ventana. Es algo melancólico y bastante quejica, no lo voy a negar, pero créeme que cuando le conoces  no está tan mal.
Cuando llega la noche, el Señor Invierno se tiene que ir a trabajar, y mientras cierro la puerta y veo como se aleja, tengo que admitir que me gusta el Invierno y que no lo puedo evitar."

Esto ha sido todo, de nuevo recordaros el blog de Olga SONRÍE, ES LO MÁS SERIO y recomendaros que os paséis y la sigáis, porque no solo es muy buena escribiendo sino que también es un encanto de persona. Su cuenta de twitter es @OlgaVErrando a la cual también deberíais echar un vistazo.

Dicho esto, solo me queda despedirme, dando las gracias a Olga por atreverse a ser la primera, y a vosotras por estar al otro lado de la pantalla. Reinas de la Maldad, espero vuestros comentarios, sobre la nueva sección y lo maravillosa que os pareció la entrada de Olga. Si queréis escribir en mi blog, mandad un mail a mirincondesoberbia@hotmail.com.

Siempre vuestra, nunca suya. Marina Viloria.

COLABORACIONES.

Hoy, inauguramos una nueva sección en el Rincón de la Soberbia; la vuestra. En este espacio, voy a dejar que seáis vosotras, mis "Reinas de la Maldad" quienes escribáis unas líneas. ¿Cómo colaborar? Envía un mail a mirincondesoberbia@hotmail.com o pregunta vía Twitter en @ReinadelaMaldad. ¿Por qué? Muy sencillo, al igual que yo recibo cientos de visitas diarias, quiero que aquellas (bueno, y aquellos, que no es cuestión de generalizar) que me leéis, también podáis mostrar un poquito más de vosotras y dar a conocer un poco más vuestros blogs a personas que no os siguen. ¿Qué hay que hacer? al contactar conmigo, nos ponemos de acuerdo en cuanto al tema sobre el que queráis escribir, y redactáis una entrada (VUESTRA Y ORIGINAL) que publicaré en el blog. ¿Hay que tener blog para colaborar? No necesariamente, incluso puedo publicar de forma anónima si así lo requiere.
No os entretengo más, si queréis escribir en El Rincón de la Soberbia, ya sabéis lo que hay que hacer.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El hombre perfecto.

Busca un hombre, no un crío. El hombre perfecto, aunque yo creo que eso es más bien un mito. Busca un hombre que sepa que estar contigo es un privilegio, no un derecho. Que te haga sonreír hasta cuando estés tratando de discutir con él. Uno de esos con los que se te pone cara de boba solo con oler su perfume y que si estuviera en su mano, pondría el universo a tus pies. Búscate un hombre que te valore por lo que eres, no por lo que fuiste ni por lo que algún día serás. Que te vea preciosa incluso recién levantada, en ese momento en el que tú te miras al espejo y suspiras pensando “Menos mal que alguien inventó los peines”. Que te respete, que te idolatre y con el que te sientas muy mujer, muy diva, muy diosa, muy tú.

No busques ni al más guapo, ni al más rico, no al que tenga el mejor apellido. Busca al que prefiera quedarse un sábado tirado en el sofá contigo que irse a ver el fútbol con sus amigos. Rechaza a todos aquellos que prefieran verte en ropa interior, antes que charlar con un café de por medio. Que te cuide, y que aunque no lo haga, trate de comprenderte.

Que no te venda motos, ni te jure amor eterno, pero que haga que cada día sea inolvidable. Búscate un hombre del que puedas presumir y al que se la caiga la baba al hablar de ti. Que tenga cerebro, que pene tienen todos. Detallista, romántico, un poco macarrilla… eso ya como tú lo veas, pero que sepa cómo hacerte feliz.

Que no te utilice, que te mime y que te cante al oído. Un hombre que si te da la espalda sea solo para llevarte a caballito. Que prefiera abrazarte antes que tocarte el culo. Búscate un hombre de esos de las películas, que te parezca guapo a ti, no al resto. Que llame tu atención y que te llene los días de besos. Busca hombre sincero, paciente y protector.

Fiel, leal y comprometido con vuestra causa, la de ser felices el resto de vuestra historia. Que huela bien, y que sepa mejor. Que bese como con sabor. Uno de esos que empiezas a echar de menos mucho antes de haberte despedido de él. Busca, busca, busca…

Y una vez le encuentres, átale a ti. Pero átale con unas cadenas más fuertes que las metálicas, de esas que hacen que cada minuto del día tenga que pensar en ti. Demuéstrale que aquí no has venido a competir con ninguna otra, que te vas a compartir con él. Y sobre todo, sé feliz. Disfruta de su compañía, de sus tonterías, de sus rabietas, de sus detalles y sus manías. Disfrútalo a diario y los fines de semana, por las noches, por las tardes y por las mañanas.


Porque al fin y al cabo, llevas toda la vida buscándolo. Porque al fin y al cabo, no sabes si es el de verdad, y al no saberlo no puedes predecir si algún día te faltará.


Reinas de la maldad, feliz viernes. Estoy especialmente contenta esta semana, no me pregunteís por qué. Con este post doy la entrada al fin de semana, que espero sea más productivo que el anterior. No tengo mucho más que añadir, que disfruteis todo lo que podais este par de días antes de volver a la rutina y que os espero aquí muy prontito. Un beso muy muy muy muy muy muy grande. 
SIEMPRE VUESTRA, (CASI) NUNCA SUYA. 

Marina Viloria


domingo, 10 de noviembre de 2013

½ ♥ + #Blonde


"Paula abrió la puerta de su casa y se dirigió a la cocina para dejar la compra. En cuanto dejó la última bolsa, notó algo extraño, como si las cosas hubiesen decidido reagruparse de manera distinta para llamar su atención. Con la intención de confirmar sus sospechas, se dirigió al salón. Y, efectivamente, lo entendió todo.

El piso estaba semidesértico. Era como si le hubieran robado exactamente la mitad de casi todo. Quedaban la mitad de los libros, la mitad de los CDs, la mitad de las películas, la mitad de su vida. La otra mitad se la había llevado él, aprovechando su ausencia.

Paula se sentó en su mitad del sofá y contempló lo vacía que había quedado la otra mitad de su existencia. Y se volvió a preguntar por qué nos empeñamos en llenarla siempre con otra persona. Por qué llevaba años empalmando una pareja con la siguiente. Por qué, de todas las cosas difíciles e importantes que había aprendido a lo largo de estos años, nunca figuraba en la lista la asignatura pendiente de estar sola.

Otra vez a desilusionarse, otra vez a perder las ganas, otra vez a olvidarse de los hombres, a reírse de ellos con esa risa que bien podría confundirse con llanto. Otra vez a recuperar la ilusión, otra vez a creer que será diferente. Otra vez a emocionarse con algo distinto. Y otra vez a vivir una mentira. Otra vez a descubrirla, otra vez a desengañarse. Otra vez a quitarse media vida, otra vez a quedarse sola en su medio sofá.

Como si de una venganza de cínicos se tratase, Paula había comprobado que su corazón era siempre divisible por la mitad. Y luego por la mitad de la mitad. Y después por la mitad de la mitad de la mitad. Y así infinitamente. Pero de lo que nadie le había advertido es que cada vez que lo dividimos, los sentimientos que puede albergar nuestro corazón son más pequeños.

Y eso era justamente lo que le estaba pasando a Paula. Que siempre que se enamoraba quería con todo el corazón, sí, pero con todo el corazón que le quedaba. Esa era la parte que nunca nadie le preguntó. Me quieres, sí, pero con cuánto.

Paula cogió los condones de una de las bolsas del súper, se digirió a su medio dormitorio y abrió el medio cajón del desconsuelo, la parte de su mesilla que solo se abría en caso de media emergencia. Allí guardaba la desesperación de los intermedios: un folleto de un banco de esperma y un consolador. Pero también los paquetes de kleenex.


Fue entonces cuando dibujó una media sonrisa y se enjugó la mitad de todas sus lágrimas."

Risto Mejide, Que la muerte te acompañe.

Reinas de la maldad, la mitad de la mitad.
No hay mucho más que añadir. Desearos feliz semana. Muy pronto comenzaran los cambios aquí, hay que ultimar los últimos detalles pero está casi todo listo.
Como siempre, podeis seguirme en twitter tanto en mi cuenta personal como en la cuenta del blog (@maarviloria y @ReinadelaMaldad respectivamente).
Ah, lo olvidaba, la foto es de una pequeña sesión que me hizo mi amiga Jen, la verdad es que no estaba preparada simplemente agarramos la cámara y quedaron unas fotos bastante chulas que ya os enseñaré. A ver si para la siguiente entrada ya puedo desvelar alguna de las sorpresas, que la verdad es que tengo muchísimas ganas pero no puedo decir nada.... Así que os dejo con los dientes largos, y os mando un beso inmenso. 
Siempre vuestra, nunca suya. 

Marina Viloria. 


jueves, 7 de noviembre de 2013

NOV.

Hola Noviembre. Ya estás aquí. Pensaba que este año me ibas a dar un respiro, pero no; ya estás aquí, con tus domingos eternos y tristes, llenos de melancolía y de tantos “tengo que empezar a cambiar”. La verdad es que no te he echado de menos. Hace muchos años que te echo de más. Pero tu siempre vuelves, tirando por la borda cualquier esperanza de vivir en un verano permanente, congelando todo recuerdo feliz de algún tiempo que algún día fue.
Qué egoísta eres. Con tu continuidad, tus 30 días justos, ni más ni menos. La mayoría de ellos, fríos y lluviosos, todos ellos raros, como de domingo.
Eres lo más parecido que conozco a una maldición, no es por nada, pero me recuerdas que el fin del año se acerca, y un año más no sé en qué he invertido mi cada vez más escaso y valioso tiempo.
Te tengo calado Noviembre, vas disfrazado de Otoño pero eres quien lo deja todo listo para el invierno, a ver si te crees que a mi me vas a engañar. Eres un triste, amaneces tarde y anocheces pronto. Anocheces tan pronto que es como si viviera en una noche permanente, pero no una de esas noches para recordar, sino una de esas noche de pasárselas llorando, deprimida en el sofá con una manta y helado de chocolate. Que hijo de puta, tu con tus recuerdos, arrasándolo todo. Estás lleno de nostalgia, por lo menos para mí. Noviembre, tú y tu frio. Frío que me deja helada, por fuera y seca por dentro. Lo que pasa es que eres un cobarde, ya no te atreves a ser el que eras, el de la ilusión de estrenar botas, de comprarse abrigo nuevo y de hacer cosas que nunca antes había hecho. Ahora eres el que se esconde, y pasa con eso, con miles de recuerdos que me hacen pensar en lo que fue y dejó de ser, en lo que podíamos haber sido de no ser por nosotros. Ay madre, que manía te tengo.
Pero no, no vas a poder conmigo. Siempre que tenga una canción que me suene a nueva, que me anime a continuar; un abrigo que me proteja de tu fría indiferencia, un “borrón y cuenta nueva” en la punta de la lengua… Siempre que tenga alguna de las cosas, tendré recuerdos nuevos que crear, y tarde o temprano, o te irás o volverás a ser el que eras. Valiente cabrón, con lo que tú y yo hemos sido… Qué ganas tuviste de hacérmelo pasar mal.

Reinas de la Maldad, hoy, no tenía pensado publicar. Es más, debería estar arreglándome para disfrutar del” juernes” universitario, en cambio estoy con mi bata de cebra, el pelo recién lavado y tecleando como una loca. ¿Por qué? Porque he leído algo por ahí que no me ha gustado un pelo. Y para chula, yo. Es broma, ¿o no?. Tal vez cuando digo noviembre quisiera poner un nombre propio, tal vez cuando digo cabrón, quiera decir… no, cuando digo cabrón es cabrón.  Novedades traigo. En breves comenzaré una sección en el blog en la que presentaré a algunas de mis lectoras que espero que acojáis con cariño. Si quereis participar, solo teneis que poneros en contacto con mirincondesoberbia@hotmail.com y os daré las pautas para que seais las próximas en salir en El Rincón de la Soberbia.

Estás últimas líneas he de dedicárselas a alguien “muy especial”. La verdad es que si pasó lo que pasó, no fue porque yo lo busqué, sino que me buscaron a mi. No es cuestión de escusarme, porque yo en tu lugar no admitiaría escusas pero  nadie me dijo que aquello no estaba bien porque nadie me dijo que tuviera que rendirle cuentas a nadie. Estas muy equivocada si piensas que yo en mi sano juicio iba a volver  a hacer que un pelele  hiciera daño a otra mujer. La culpa no es mía, sino de aquel que no supo contenerse. Con todo esto no pretendo abrir una nueva guerra sino que sepas que después de lo que ha jugado tanto contigo, como conmigo… lo más bonito que se me ocurre es partirle las piernas.