Baila. Baila como tu solo sabes hacerlo, que se pare el mundo, que más da. Disfruta, siente la música y mira como todo parece más mágico, más fácil, más especial. Y bebe, sobre todo bebe, hasta que el nivel de alcohol en sangre te haga volar a otro mundo, un mundo, en el que tú, eres feliz, y es tu felicidad la que esta por encima de todo.
Para algunos, seguro que ayer fue un viernes como otro cualquiera, pero no para mí. Después de meses en cautividad gracias a mis maravillosas notas, quemé Valladolid con las Perras & cia.
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